martes, 8 de marzo de 2011

No colindes demasiado

Una persona que sueña colindando la habitación de "los otros",
que vive sin vivir,
que llora las penas de ellos,
que disfruta con sus risas,
que sólo esa unión,
esa relación, le da tranquilidad
y la mata.
Muerte lenta y dolorosa,
muerte que acaba cuando ella acaba,
cuando ya no hay más.
Cuando la confusión te acerca milagrosamente
al final, al final de esa nada que has vivido,
al final de ese cero que invade,
que hiere y penetra, casi sin escrúpulos.
Y llora, sólo llora, aquí tienes un testigo.

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