sábado, 2 de agosto de 2014

Sin hora

Sin hora para despertar.
Sin hora para comer.
Sudo y me ducho cuando quiero.
Puedo mirar a mi gato durante horas.
Banalizar mi vida.
Estar cansada de ayer.
Ansiosa de mañana.
Y sola.
Sola.
Somos muchos,
muchísimos.
Pero aún quedan huecos
donde nadie te ve.
Trincheras abandonadas y reokupadas.
Sin dueño definitivo.
Yo estoy en la mía.
En la mía de ahora.
Sábado noche.
2 de agosto.
27 grados.
Y un buen ventilador
lleno de pelusilla.
El único que trabaja hoy.

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